En estos últimos años el oficio del herrero se ha dado por muerto varias veces, y su técnica por olvidada. Incluso en España, que fue la máxima potencia en el trabajo de hierros y aceros de la Europa medieval, se ha llegado a considerar que las viejas prácticas habían desaparecido con los viejos maestros.
Hace 23 años descubrí que esto no era así, que quedaban herreros, aunque pocos y dispersos. Empecé a aprender con uno de ellos para poder incluir los metales en mis esculturas y trabajos de ebanistería. Desde entonces me dedico profesionalmente a la forja artística y a la cuchillería, siempre aprendiendo algo nuevo.
Del contacto con otros herreros surgió el interés colectivo por recuperar el oficio: la técnica y la dignidad de arte mágico que la forja había tenido desde la prehistoria. Con esta intención empezamos a organizar encuentros nacionales e internacionales de herreros y creamos la asociación "Consejo del Hierro", desde la que se trabaja para recuperar técnicas, procesos, útiles, costumbres y todo el buen hacer de los herreros más ancianos, de quienes hemos aprendido la forja tradicional, artística, cuchillería, tratamientos térmicos, etc.
Todo este aprendizaje, junto a la información que me ha aportado la bibliografía disponible sobre el tema, los técnicos consultados, las muchas entrevistas realizadas a herreros de todas las edades y especialidades y la continua experimentación en mi taller, ha dado lugar a este Manual de Forja Tradicional y Contemporánea. Con sus 500 páginas, 300 fotografías a color, cientos de dibujos explicativos y tres años de trabajo duro para sacarlo adelante, es probablemente la obra más completa de su género: la revista francesa Fèvres magazine (nº 41) lo ha calificado como "una verdadera Biblia sobre la forja".
Mi interés principal en este manual es recopilar y documentar de manera exhaustiva y precisa las técnicas tradicionales en su forma más pura, tal y como se emplearon para hacer esos trabajos antiguos que tanto nos seducen hoy. Muchas de ellas no han sido publicadas nunca, bien por la dificultad que tuvieron etnógrafos e historiadores para comprender una técnica que no practicaban, bien porque en su día estaban bajo la protección del secreto de oficio. También he querido representar las tendencias creativas contemporáneas, sobre todo a través de piezas de forjadores españoles y europeos.