
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
La novela describe la forja del joven Munio hasta convertirse en caballero bajo la supervisión de su mentor Castro Garza y la compañía del viejo mesnadero Garcinuño que aporta anécdotas, historia y cercanía. Cumpliendo con la ley que obligaba a los caballeros acudir a la hueste del Rey a su llamada, Munio Crespo acude en representación de su padre inválido. Durante el asedio de Vitoria y después de algunas peripecias, le arman caballero villano. Más adelante la narración nos adentra en aspectos de la vida cotidiana, sus labores y trabajos, nos hace participar en la boda de Munio, para después mostrarnos la felicidad de su hogar conyugal la convivencia con sus padres y alguna escaramuza por la serranía defendiendo el ganado. Hasta que otro gran acontecimiento que afecta al reino de Castilla interrumpe su vida y le lleva a cumplir con su obligación como caballero y participar en la batalla de las Navas de Tolosa.
Javier Ponce de León y Hueva, nació en San Martin de Valdeiglesias (Madrid) en 1954. Es Militar de profesión (retirado) y escritor por vocación. Inicio estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Salamanca. Ha realizado un curso de Fortificaciones y Poliorcética a través del Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM). También ha impartido clases de formación profesional en el ámbito militar. A partir del año 2012 se centró en su faceta de escritor y desde entonces ha publicado seis novelas y un pequeño libro de cuentos. Los títulos de las novelas son: La Piel del oso, Reales de a ocho, Rescate en Mali, Operación Cuclillo, Vínculos de Sangre, Piratas Somalíes y Cuentos trágicos.
«El lector con esta novela puede encontrar una combinación de entretenimiento y aprendizaje. En ella puede percibir la intención de ofrecer fidelidad histórica. La obra muestra un episodio poco tratado de la historia peninsular: la figura del caballero pardo, en el marco castellano de finales del siglo XII e inicios del XIII y descubrir detalles cotidianos no encontrados en libros de texto. El lenguaje que usa el narrador recrea la sonoridad medieval mediante expresiones, saludos formales y descripciones detalladas lo que logra transmitir un tono solemne que acompaña la ambientación lo que ayuda a experimentar las costumbres de la época. También ayuda a ese viaje en la historia las descripciones topográficas, de las comidas, las vestimentas o las interacciones sociales, que los textos históricos suelen omitir. El lector puede encontrar en El Cantar del Caballero pardo Munio, aventura, romance y drama. Una experiencia literaria que le sirva de puente entre la ficción y la realidad histórica.»
«Casi sin darse cuenta llegó hasta el puente, cuando lo cruzó se encontró con tres hombres, uno era el recaudador del pontazgo y los otros, dos guardias que, aunque no tenían aspecto de fieros guerreros avezados en combates y batallas, armados de sus lanzas procuraban que nadie se librara de pagarlo.
–Dios os guarde, caballero –le saludó el recaudador.
–Dios os guarde a vosotros también.
–Tendréis que pagar por el animal y por vuestra persona si pretendéis cruzar.
– ¿Cuánto?
–Dieciséis dineros de Aragón o de Castilla, da igual, por vos y ocho dineros por la caballería
Con precaución de no enseñar más de lo debido, el joven sacó de la faltriquera las monedas que le pedían y se las entregó al cobrador.
–¿Podríais decirme si han pasado tres hombres de armas a caballo?
–Hace tres días pasaron tres caballeros –respondió uno de los guardias.
–¿Dónde puedo pernoctar en Trasobares? –preguntó.
–Posada hay, si tenéis con qué pagarla.
–Si no pudiera yo, mi primo Castro Garza ya lo pagaría por mí –afirmó Munio dando por sentado que de los que habían cruzado el puente uno era su primo.
Al oír el nombre, el recaudador, que ya estaba pensando en cómo hacerse con la bolsa del joven jinete, cambio de idea. La reputación del caballero pardo Castro Garza de ser largo de espada con los ladrones era conocida en toda la raya de Aragón con Castilla.
Garza era un joven fuerte de aspecto agradable y de carácter hosco para con los malhechores que a un lado y otro de la frontera lo respetaban y temían. En cambio, las mozas de los pueblos serranos se hacían ilusiones de convertirlo en su marido, aunque muchas solamente conseguían algunos besos, que sus manos se posaran en sus pechos y desde allí a levantarles la saya no tardaba mucho.
Castro Garza patrullaba la sierra desde hacía al menos diez años, primero acompañando a su tío Crespo Suero, caballero y pequeño señor con ganados y criados que le servían. Hasta que este tuvo que acudir a combatir al moro en la hueste del rey. Desde entonces lo hacía sólo o en compañía de algún escudero. Por intercesión de su tío había logrado que lo nombraran caballero pardo, aunque una de las premisas para poder serlo era la de tener un oficio del que vivir. Él solamente poseía unas cuantas ovejas que pastaban con las de su familia, por lo que se dedicaba en cuerpo y alma a la otra misión de los caballeros pardos: patrullar la sierra y vigilar los rebaños.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Distrito93 y Javier Ponce de León y Hueva os lo agradeceremos.