
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
Tras el colapso atmosférico que extingue casi toda la vida en la Tierra, la mente de un ingeniero se transfiere de forma desesperada a dos robots gemelos: Rojo y Blue. Convertidos en máquinas conscientes, atraviesan un mundo devastado donde los androides son los nuevos supervivientes y la humanidad ha desaparecido casi por completo.
En su viaje descubren que Dios ha caído del cielo como un coloso muerto, convertido en territorio físico, frontera mística y última esperanza de milagros. Entre tormentas eléctricas, sectas mecánicas, piratas de chatarra y absurdos restos del viejo mundo, los hermanos avanzan entre humor ácido y reflexiones existenciales.
Memorias del Aéreocalipsis es una odisea postapocalíptica que mezcla ciencia ficción, sátira y filosofía sobre la fe, la identidad y lo que queda cuando la realidad desaparece.
Pedro Jiménez es un apasionado de la ciencia ficción. Aunque no cuenta con estudios formales, ha fundado dos compañías tecnológicas y se ha dedicado profesionalmente a la realidad virtual, la realidad aumentada, el metaverso y otras tecnologías afines. También ejerce como profesor en varias universidades.
En el ámbito literario, ha escrito relatos de inspiración lovecraftiana en foros y cuentos cortos, y ha publicado su segunda novela: Una sublime patada hacia delante. Reside en Valencia, ciudad de la que es un gran amante.
«El cielo es una herida abierta y la tierra, el cadáver de Dios que yace entre acero y cables. En este "aerocalipsis", la humanidad es solo un eco molesto en la memoria de sus creaciones.
?En este escenario de desolación surge la voz de Rojo y Blue, dos robots que comparten los fragmentos de conciencia de un antiguo ingeniero de I+D —quien, por cierto, no era un gran ejemplar humano antes del fin del mundo—. Juntos deben navegar por un ecosistema de "ángeles en el paro", androides desconcertados e identidades oxidadas. Bajo el dogma industrial del Kaizen y el Jidoka, los protagonistas emprenden un viaje hacia el vacío existencial en busca de un milagro.
?Esta es la autopsia de nuestra especie vista a través de los desechos que dejamos atrás; un relato New Weird donde la ingeniería japonesa se vuelve teología y la supervivencia depende de encontrar una razón para creer en la belleza.»
«Soy un tipo normal de 36 años. Cursé estudios en una universidad politécnica estadounidense promedio. Mi niñez fue buena y mi adolescencia tibia; con las típicas frustraciones sexuales hacia chicas que me rechazaban, sublimadas en los videojuegos online y el kárate por obligación. También tuve contacto con mujeres con más o menos éxito en mi campus. Recuerdo estar follándome a una ucraniana mientras veíamos Buffy, cazavampiros. Progresé con desgana en mi carrera corporativa hasta llegar aquí: tech leader en el departamento de I+D. Soy ingeniero, por cierto. Me casé más por presión social que por amor genuino. De hijos, ni hablar.
¿Presión de quién, os preguntaréis? De mis padres, principalmente. Mi viejo era un buen tipo, aunque silencioso; me hubiera gustado congeniar más con él. Murió por el clásico cáncer de próstata a los 56. ¡Joder!, al escribir esto me doy cuenta de que verdaderamente lo quería. A mi madre no; es una bruja autocomplaciente.
La cosa es que hoy, al llegar al curro, a las 11:47, me he enterado de que se acaba el mundo. Ahora mismo, en un par de minutos.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y Iñaki de Pablo os lo agradeceremos.