
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
En una época imaginada en que las jirafas campan a sus anchas comiéndose las rosas de los jardines, el Gobernador Andras Rango se pondrá al frente de la Gran Expedición del Norte para volver a recuperar la confianza de los ciudadanos y de paso, sus votos para ser reelegido de nuevo. Le acompañan su ambiciosa esposa, una joven huérfana maestra del tiro con arco, un asesino fugado y un científico frustrado. Una gran variedad de personajes anónimos, sin nada que perder completan la narración algo confusa (que le vamos a hacer) de esta epopeya que parece no tener fin, haciéndonos viajar a lugares inimaginables, trazando una ruta salpicada de recuerdos confusos (si, lo sé) de un narrador anónimo que podríamos ser cualquiera de nosotros, en la continua búsqueda de nosotros mismos.
Un día, siendo un chaval, me vi con un lápiz en la mano y desde entonces no lo he soltado. Con semejante arma en mi poder, declaré la guerra a cuanto tebeo caía en mis manos, copiando una y otra vez los personajes de aquel mundo enmarcado en viñetas. Cuando quise darme cuenta me encontré con mis piernas invadidas por un pelaje juvenil y trabajando en una agencia de publicidad.
Con las tres comidas diarias aseguradas, mi lápiz y yo seguimos camino. Unos trazos fueron dando paso a otros, y se produjo una curiosa metamorfosis: se transformaron en letras que, apareándose entre sí, alumbraron mi primer libro de relatos: Irreal. A la recién nacida, ya la acompañan más hermanas: El sueño de los justos, La expedición confusa, El verdugo de las palabras y Relatos de aquí y allá. Así las he llamado. No pasa un día, con la preocupación natural que siente un padre por sus hijos, en que no imagine cómo serán de mayores…
Juan Carlos Cámara
«El filósofo griego Heráclito de Éfeso dejó escrito:
“ Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco”.
Desconozco cual es el precio de la onza de oro, pero más aun ignoro a donde voy y qué es lo que busco, aunque no paro de buscar y a veces creo que lo he encontrado y resulta que sigo buscando, confusión pura como los hechos que se narran en esta surrealista novela. Si perteneces al Club de los Buscadores (aunque sea de oro) bienvenido seas a este viaje rumbo a ninguna parte, a ver si juntos, nos aclaramos.
“En algún lugar, algo increíble está esperando ser descubierto”. Esto lo dijo Carl Sagan, hombre nada confuso. Que suerte…»
«Corrían tiempos de paz y prosperidad. Corrían también las jirafas en libertad. Era habitual verlas ramoneando las jugosas hojas de los majestuosos tilos en las grandes avenidas e invadiendo jardines públicos y privados con su peculiar forma de caminar, moviendo ambas patas simultáneamente de un lado del cuerpo, y después haciendo lo mismo con el otro. Su manjar favorito, eran las orquídeas que crecían voluptuosas y elegantes por toda la ciudad y villas de las afueras. Su apetito desmedido, mantenía en acción a un ejército (era el único en activo) de jardineros que en turnos agotadoramente ininterrumpidos replantaban las susodichas monocotiledóneas.
El origen de tan curiosa presencia en un medio tan diametralmente opuesto a su hábitat natural era un capricho. El Gobernador de la ciudad, Honorable y Excelentísimo Don Andras Rango, era incapaz de negarle nada a su queridísima esposa, La también Honorable y excelentísima Doña Bobita Gaznate, «Bobi» para su círculo más íntimo. El uso de este diminutivo provocaba en más de una ocasión ciertas confusiones, pues se pronunciaba para referirse a una hembra de pequinés bizca, también conocida como la «Ratita de mami», mascota de la Honorable y excelentísima señora Gobernadora. El nervioso can, acudía enloquecido al escuchar su nombre, dejando en las pulidas baldosas de mármol del suelo de la residencia oficial, un reguerito de orina, causado por su permanente estado de histeria.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y Juan Carlos Cámara os lo agradeceremos.