
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
¿Crees que eres lo suficientemente valiente para entrar en una casa encantada? Marta tiene nueve años, un pelo rebelde indomable y una facilidad asombrosa para meterse en líos. Nadie la cree cuando dice que en la casa rara de enfrente vive doña Rosa, una misteriosa anciana que lee cuentos de los que brota un conejito de humo blanco. Junto a su equipo de investigación —Pablo (el rey de los bocadillos infinitos), Ana (la sabelotodo) y Pepe (dueño de Blue, un Gran Danés gigante apodado Zampabollos)—, Marta se sumergirá en una peligrosa aventura para resolver un enigma: la misteriosa desaparición de una maestra de escuela y varios niños del pueblo. Armados con cascos de ciclista y pompones de la suerte vikingos, descubrirán que la magia tiene dos caras... y que algunas promesas rotas pueden transformarte en un monstruo.
Con un tono gamberro, fantástico y entrañable que evoca el universo de Roald Dahl, esta novela es una carta de amor a la maravillosa libertad de la infancia.
Marta Cameselle Barge nació en el pueblo costero de Cedeira. Su profundo amor por la infancia y su firme empeño en defender la autenticidad de los niños frente a los absurdos moldes de los adultos la llevaron a convertirse en maestra de educación primaria. Fascinada por el poder de la música para contar historias sin palabras, se especializó en magisterio musical tras haber estudiado la disciplina del fagot. Sin embargo, la necesidad de dar forma a los mundos que habitaban en su cabeza la empujó a explorar la narrativa visual, formándose en guion cinematográfico y de series con RTVE y El inquilino guionista. Impulsada por ese mismo instinto de dar vida a los personajes, actualmente compagina la escritura con sus estudios de interpretación en CV Carlos Villarino. El misterio tras el conejito de vapor, su primera novela, nace como un tributo a la neurodivergencia, demostrando que aquello que la sociedad etiqueta como rareza es, en realidad, el superpoder más extraordinario de todos.
«¿Te han dicho alguna vez que piensas demasiado rápido o que eres un "desastre"?
Este libro es para ti. Nació en un hospital, como cualquier nacimiento, y creció recordando la infancia y la constante lucha contra las etiquetas escolares y las expectativas de los padres, quienes a menudo se avergüenzan de las diferencias y exigen encajar en un molde estándar. Bajo una trama de misterio, casas encantadas y una bruja que transforma niños en animalitos de vapor, se esconde un tema vital: la neurodivergencia como un superpoder y la presión por ser "normal". Acompaña a Marta en una aventura delirante donde comprenderás que la imperfección es hermosa y que tu mente es maravillosa tal y como es. ¡Una lectura llena de humor, lechugas y colacao perfecto!»
«Caminé hacia atrás como un cangrejo, cada paso cauteloso como el de una ninja en una misión secreta. El sonido de una melodía era mi guía, un hilo invisible en la oscuridad que me atraía sin remedio hacia el final del pasillo.
A través de la rendija de aquella puerta, vislumbré una habitación tenuemente iluminada. Allí, sentada en una silla de ruedas, una anciana con el pelo canoso alborotado, de espaldas a mí, leía un libro y tarareaba una melodía suave y melancólica. Su figura, envuelta en sombras, parecía sacada de un oscuro cuento de hadas.
La curiosidad me invadió. Era incapaz de dejar de mirarla. Con su melodía, del libro salió un hilo de humo blanco que dibujó un conejito.
Sin pensarlo, me acerqué y empujé la puerta. Un chirrido agudo rompió el silencio, sobresaltando a la anciana, la cual interrumpió tranquilamente su tarareo, cerró el libro y el conejito huyó dando dos saltitos en el aire hasta difuminarse y desaparecer para siempre.
—Hola —dijo la anciana de espaldas con una joven y suave voz que contrastaba con su aspecto.
—Hola —le respondí tímidamente con mi voz nasalizada por los mocos.
—No tengas miedo, acércate.
Me acerqué rodeándola, observando esa habitación rodeada de libros infantiles y vasos de agua por todas partes, hasta ponerme delante de ella. Sus largas y esqueléticas manos, de piel apergaminada, que posaban sobre un libro infantil con un conejito en su portada, se encogieron lentamente, produciendo un sonido similar al que producen las pisadas en las hojas secas de otoño. Alcé la vista y descubrí sus ojos hundidos en las cuencas, profundos, llenos de historias. El pelo largo canoso comenzó a peinarse solo en una trenza que caía por un lado de su cuello.
—¿Qué te trae por aquí, animalito? —me preguntó como invitándome a compartir ese espacio mágico.
—Mi madre viene a ver a su amiga. ¿Puedes hacer más animales?
La vieja sonrió y comenzó a imitar a mi madre a la perfección, a modo de burla. Me hizo muchísima gracia. Volví a mirar el libro. Estaba absorta en él, buscando el secreto tras el conejito blanco. En sus páginas, la luz del sol, fragmentada por el agua en los vasos, pintaba un vibrante arcoíris.
—¿Te gusta leer?
—Muchísimo.
—Lo supe desde que te olí al entrar.
Aunque su voz tenía un tono áspero, había algo más en ella, una especie de calor que me hizo sentir menos miedo. Pensé en que no me había lavado los dientes cuando me lo dijo mi madre y claro, ahí estaba, el olor al ajo del mediodía. ¡Qué vergüenza! Me puse colorada como un tomate y bajé la cabeza.
—Hueles a huerta fresca. Eso es porque estás regando tu cerebro y, por consiguiente, está creciendo y produciendo.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y Marta Cameselle Barge os lo agradeceremos.