
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
Hay crímenes que la tierra no puede digerir y secretos que el fuego no logra purificar. Triada de horrores nos sumerge en unos vestigios del mal donde el tiempo es el peor enemigo. En La última campanada de Rebeca, la intolerancia de un pueblo colonial despierta una venganza celta que aguarda durante siglos para cobrarse su deuda en el silencio de la medianoche. En el 127 de Allen Street, la soledad de una casa vieja se convierte en una trampa mortal cuando el espíritu del antiguo dueño, movido por una ayuda retorcida, condena a sus protegidos a un bucle de sangre eterno. Y en Blackwood Creek, las cenizas de una funeraria ocultan el eco de experimentos prohibidos que se niegan a perecer entre los escombros. Tres relatos independientes unidos por una verdad aterradora: una vez que el mal deja su huella, la muerte es solo el principio.
J.M.Movic nació en Badajoz, donde desde muy joven desarrolló una fascinación secreta por las grietas de la realidad y aquello que habita en las sombras. Su escritura se caracteriza por un ritmo cinematográfico y una profunda exploración de la culpa, la redención y el legado del pasado, elementos que convergen con maestría en su obra Triada de horrores.
Apasionado de las historias y el suspense psicológico, el autor utiliza escenarios cotidianos —una casa vieja, una funeraria en ruinas o un pueblo apacible— para diseccionar los miedos más primarios del ser humano. Una frase que le define es – El terror me causa miedo, o quizás sea el miedo el que me aterroriza -. Con una voz narrativa que transita entre lo visceral y lo poético, busca no solo inquietar al lector, sino obligarlo a mirar donde otros cierran los ojos. Cuando no está explorando mundos literarios sombríos, se suele recluir en su garaje encontrando en la observación de lo ordinario la semilla para sus historias más extraordinarias.
«¿Y si el mayor peligro no fuera lo que acecha en la oscuridad, sino en lo que intenta protegerte? En Triada de horrores, la muerte sólo es el primer paso. Desde esa casa dónde los favores se pagan con sangre, hasta el pueblo condenado a morir si escuchas al reloj marcar una hora imposible, estas páginas te demostrarán que el pasado nunca queda enterrado del todo. ¿Estás seguro de estar solo en casa?»
«En un lugar indeterminado de la joven emergente, floreciente y aún por descubrir del todo Estados Unidos…
La villa de Estovín, tirando al oeste del país, es un floreciente pueblo unido a un gran rio, el cual es frecuentado y atravesado por multitud de barcos, barcazas y botes pesqueros, salpicado por una cantidad tal de agricultores, ganaderos, artesanos y oficiantes varios, que bien podría ser considerado como un catálogo de trabajos disponibles para el ser humano, de unos 3.500 habitantes, muy frecuentado por mercaderes, comerciantes, gentes de paso, maleantes, vividores y personajes varios.
Sus gentes van poco a poco levantando en prosperidad con sus trabajos. Lugareños típicos, cerrados, amigos de sus amigos, no se meten en los asuntos de los demás, pero tampoco toleran que se meta nadie en los suyos. En fin, un pueblo de lo más normal, como tantos otros pueblos de la zona…
Fundado por el comerciante Blas de Estova - allá por el año 1570 - en una de las muchas idas y venidas de sus expediciones comerciales, que le llevaban por multitud de pueblos y ciudades, a él y a todo el séquito que le acompañaba.
Un buen día, mientras Blas paraba en una aldea, repostando víveres y aprovechando para descansar y hacer mercadería, hizo amistad con un Frayle local, el Padre Manull anciano ya y sabio por tal motivo, con el que entabló una amena conversación. Comieron juntos, pasaron la sobremesa hablando de mil y una cosas cuando éste le sugirió, que sería oportuno y enormemente mucho más práctico, productivo y eficiente, en un punto más o menos intermedio de sus redes comerciales, crear un asentamiento lo suficientemente estable y sostenible. Ahí podría almacenar mucho mejor sus productos, dar mayor descanso a su grupo, y optimizar así su comercio, ya que no tendría que ir cargando constantemente con todo su cargamento de mercancías, y centrarse solamente, en las que en ese momento, iba a utilizar. Se disminuiría enormemente así su caravana comercial, con lo que sería más económico y rápido su deambular por estas tierras.
Dicha idea, le causó una muy buena impresión, y le dio en lo que pensar. Le atrajo ese pensamiento de tal manera, que realmente se lo plantearía. Comentó esa conversación a varios componentes de su cortejo, a los cuales no les acababa de parecer mala la idea, y de llevarse a cabo, realmente mejoraría bastante su forma de trabajar y seguramente ampliarían los negocios y con ello, los beneficios.
Algún que otro día permanecieron en esa aldea, y casi recurrentemente, solía tener un sueño que prácticamente le venía cada noche. Dicho sueño reproducía una escena, en la que un caudaloso rio, rodeaba una gran lengua de tierra, ahí, varias aves echaban a volar alborotadas mientras dejaban caer semillas, e inmediatamente comenzaban a crecer toda clase de cultivos. También florecían, como por arte de magia, casas, negocios, infraestructuras, etc. Y se llenaban de personas y ganados. Así, una y otra vez. Una y otra noche…»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y J.M.Movic os lo agradeceremos.