Luz Verde nació a principios del año 2008 como propuesta de un grupo de personas comprometidas en intentar evitar el abandono y el maltrato que sufren muchos animales, y las consabidas consecuencias de estos actos.
Desde entonces, estamos librando una batalla infinita contra el maltrato, el abandono y el sacrificio animal atendiendo a animales errantes de toda la Comunidad Valenciana. Por nuestras manos han pasado animales de perreras que estaban destinados a morir, animales de la calle, de particulares que no podían atenderlos e incluso de otras protectoras a las que hemos ofrecido ayuda. Fruto de este incesante trabajo son las entre 300 y 400 adopciones anuales que ya gestionamos.
Nuestro albergue está situado en la zona del paraje natural de la sierra Calderona, en el término de Altura, en Castellón. Aquí no existe ningún otro servicio de protección animal que preste recogida de animales abandonados en un área que abarca 35 km al sur Valencia y 40 km al norte. Sí hay, sin embargo, servicios de recogida como perreras y un notable intrusismo en el sector que, más que beneficiar, perjudica a los animales. Esto nos hace imprescindibles en la zona y hace inevitable que debamos colaborar con los ayuntamientos para evitar que sean estas empresas las que se ocupen de gestionar el destino de un animal.
Cuando una persona se encuentra un animal abandonado, algo que sucede casi todos los días, y llama a su ayuntamiento para que se haga cargo, pueden pasar dos cosas: que el ayuntamiento tenga contratado el servicio de recogida de animales con una empresa privada o que tenga contratado los servicios de una protectora de animales.
En el primer caso, es muy probable que el animal acabe sacrificado; en el segundo, el animal vivirá, pues uno de los objetivos de las protectoras es evitar el sacrificio de los animales. Esto es algo que los ayuntamientos tienen cada vez más presente, y por eso en muchas ocasiones se ven obligados a recurrir a nosotros en lugar de llamar al servicio de recogida que tienen contratado, pues no hay otra alternativa real, salvo las protectoras, que evite el sacrificio de los animales a su cargo.
Para poder colaborar de forma regular, organizada y con un contrato que nos habilite como primera opción para los ayuntamientos, llevamos un año tramitando los permisos legales que acrediten nuestras instalaciones como núcleo zoológico.
Esto ha supuesto un proceso de adaptación y mejora de nuestro refugio. Y nos ha llevado a tener que afrontar una reforma cuyo coste económico ha hecho que nuestra actividad diaria de ayuda a los animales se haya visto resentida. Nosotros no recibimos subvenciones, ni las suficientes aportaciones a través de socios, familiares o conocidos para poder llevar a cabo con nuestros propios medios económicos la obra que nos exigen para obtener la licencia. La Administración ya nos ha notificado que si no conseguimos acabar las obras en dos meses permitiéndonos acceder a la Declaración Responsable Ambiental, archivará el expediente por el que solicitamos la acreditación de núcleo zoológico, lo que echará al traste todos nuestros esfuerzos.
A lo largo de este tiempo, hemos luchado, hemos realizado eventos para conseguir financiación, hemos organizado actividades, nos hemos dejado la piel por animales que no eran nuestros. Ellos han pasado frío, calor insoportable, lluvia, incluso nieve, pero siempre han estado ahí, agradeciendo la posibilidad de seguir vivos, y para todos ellos hemos conseguido hogares responsables.